Vivía fascinada por aquellos espacios que le dan un alto a la programación cada 12 minutos en la televisión. Sostenía la hipótesis que, todo lo ocurría en ahí dentro era totalmente en vivo. La juguetería E.Wong, estaba posicionada en mi psiquis, aunque jamás tuve la tarjeta Wong, que te prometía un mundo paralelo en donde las Barbies y los peluches casi tomaban vida y rogaban que los llevaras a casa. Una de esos espacios entre programa y programa que vi, fue el de 'Barbie, bailarina de ballet', gracias a eso fue mi ídolo y casi mi razón de ser por más de 5 años. No quería nada más en la vida que aquella esbelta y rubia muñeca entre mis manos.
Como lograrían que una niña de tan sólo 4 años, recuerde con una sonrisa en el rostro a este personaje?
Es algo llamado ESTRATEGIA.
Sin embargo, no sabía cuál era la razón de mi insoportable y quejumbroso llanto, cuando no encontraba en la juguetería a la 'Barbie, bailarina de ballet'. Cual caballo me colocaron una marca en mi, sin siquiera saberlo. Y ésta era mi único incentivo al final de cada etapa escolar.
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